El geranio de La Romancera

Fue un encuentro completamente casual.  Ahí estaba ella, sentada en su balcón hilando un tema tras otro sin parar. Sorprendida, no pude evitar observarla con atención desde la calle, sobre todo porque me intrigaba la identidad de su paciente interlocutor, que aguantaba tal aluvión de palabras sin emitir ningún sonido.

Normalmente intento no mirarla, pero la curiosidad que me producía la identidad del santo que podía aguantar su charla más de cinco minutos seguidos, me movía a seguir observando la escena. Y es que esta mujer es famosa por su capacidad de hablar sin piedad, ajena a la prisa o al interés que demuestre su “presa” sobre los temas que expone. No en vano se ha ganado el apodo de “La Romancera”.

Al día siguiente lo mismo. La Romancera hablaba y hablaba saltando con facilidad el abismo literario que hay  entre la bajada de las pensiones y el presunto divorcio de Belén Esteban.

Y fue entonces cuando reparé que  estaba hablando con un geranio. “Está loca”, podría pensar cualquiera, pero no nos confundamos, hablar con las plantas no es un problema. Es más, los expertos en jardinería aseguran que hablarles les ayuda a crecer sanas y a florecer.  El problema, comienza cuando te contestan, o lo que es peor, cuando opinan y te dan consejos.

La Romancera no estaba locaEstaba sola. A falta de una cara amable a la que contarle cómo se siente, cómo ha ido el día o lo que piensa hacer de comer, se lo contaba a su geranio, que sólo le pedía a cambio un vaso de agua y un poco de sol.

La verdad que no pude sino sentirme culpable por los secos y rápidos “buenos días” que le soltaba por las mañanas, evitando cualquier contacto visual para que no me hablara; o de las veces que bajé por las escaleras para no coincidir con ella en el ascensor.

Cuando sea mayor, espero que la gente me trate como el geranio trata a La Romancera: Con paciencia y con una piadosa capacidad de “escuchar”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *