La curva es bella

Embarazada de 9 meses en pleno verano de  un bebé de 3 kilos 640 gramos que se resiste a salir de mi barriga. Así comenzaba mi mes de julio, una “dulce espera” que con tanto calor ya empezaba a ser insoportable y que para más INRI, venía aderezada por los comentarios diarios de las abuelas antediluvianas que habitan en mi edificio: “¿Todavía embarazada? ¿Seguro que es niño? Tienes barriga de niña ¿te lo han mirado bien?” “¿Estás segura que no llevas dos?”

Pues sí señoras, sí. Es niño y es uno solo, por mucho que se empeñen en lo contrario.

Pero bueno, centrándonos en el tema que nos interesa, sólo quiero remarcar una afirmación: La curva también es bella, sobre todo cuando se está esperando un bebé. Lo que es horrible son las técnicas de “maltrato- psicológico- inconsciente” a la que nos vemos sometidas las embarazadas, sobre todo cuando nos juntamos con mujeres no embarazadas en versión jóvenes o maduritas. Aquí van algunas de ellas, y por favor, si conoces a alguien que esté esperando, intenta NUNCA pronunciarlas en su presencia.

¡Madre mía!

La expresión “¡madre mía!” sobre todo cuando va acompañada de una mirada “ojiplática”, es decir con los ojos muy abiertos y una mueca de sorpresa en la cara del que la utiliza es, para una embarazada, como si le acertaras un dardo venenoso directamente en el torrente sanguíneo. Cuando alguien dice “¡madre mía!” mirando directamente a la barriga, que sepa que dicha expresión se traduce en el idioma de la embarazada en “que gorda y grande estás”.  Muchas veces, esta expresión suele venir acompañada por una pregunta que ya es el colmo de la falta de tacto: ¿Cuánto has engordado?  Mal. Muy mal.

Así que intentemos evitarlo.

Estás esplendorosa

Esplendorosa. Un adjetivo que utiliza la gente muy bien educada y que hace el mismo efecto del “¡madre mía!”. También significa para la embarazada que estás muy gorda, por muy sutil que suene fonéticamente.

Estás hinchada

No necesita interpretación. Suele sentar muy mal, sobre todo cuando se mira fijamente una parte del cuerpo de la embarazada que ella está segura que tiene igual o mejor que antes del embarazo.

Estás verde

Decir “estás verde” es un clásico que suele ser utilizado por matronas y ginecólogos. Al usarse tiene como consecuencia el efecto de hundir moralmente en la miseria a las futuras madres, sobre todo a las primerizas, que cuentan las horas para que acabe la “condena” de las casi 42 semanas que dura un embarazo con sus respectivas molestias. Cuando viene acompañada del “muy” y se transforma en “estás muy verde” es ya lo peor de lo peor. Pero esta frase, tan implantada en el protocolo médico no oficial es aparentemente insustituible, ya que la usan todos.

Una sugerencia, por si me está leyendo algún profesional del parto: Podría sustituirse por “tu hijo está tan a gustito en tu barriga que aún no ha comenzado el proceso para poder salir”. El mismo mensaje, diferente reacción. Ahí lo dejo.

Momento “trapitos”

Lo único que se puede decir durante la gestación que hace la curva un poco menos bella es la ropa. Lo de la ropa es, yo creo, lo que peor lleva una futura madre con una ligera adicción a sentirse guapa e irse de tiendas. Muchas veces, ni la ropa etiquetada como premamá  viene como toca, le falta unos centímetros aquí, o sobran otros de allí. Ni pensar en ataviarse con la ropa de tallas grandes, porque en el 99% de los casos parece que vas con prendas prestadas.

Sea como sea, una barriguita con un bebé dentro siempre es hermosa, no importa que la mamá vaya cubierta de trapos.

Los zapatos, por su parte son otro cantar. Los tuyos no te sirven porque “estás hinchada” y si te pilla el embarazo en pleno verano, ya no tienes nada que hacer más que resignarte a pasar de los tacones e ir por la calle con las chanclas de playa.

Pero bueno, que no cunda el pánico. Es algo temporal, una fase en la que te haces práctica y cómoda en lugar de femenina.

Llegados a este punto, sigo apostando por la belleza de la curva, este post es sólo un aviso para los que rodean a las futuras madres, lo tengan en cuenta y no afeen una barriguita orgullosa con sus comentarios.

Pero bueno, estoy consciente que, en definitiva, afirmar que la curva es bella está sujeta a varios factores como sucede en la política: Todo “depende” del ambiente que te rodea, y todos opinan sobre lo que se debe o no hacer, aunque en realidad no se tenga ni idea.

Ahí queda eso.

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